La línea roja

La línea roja

        Él le acaricia la mejilla.

        —¿Quieres que quedemos mañana?

        Ella titubea.

        —Creía que no te gustaba que nos viésemos tan seguido.

        —He cambiado de opinión —le susurra meloso.

        Al día siguiente, ella comparece ilusionada a la cita.

        —¿Te apetece ir al cine? Están echando un par de buenas películas…

        Él, con gesto altivo, le espeta:

        —¿Qué pretendes, organizarme la vida?

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