Pelo rojo

Pelo rojo

        Su madre era pelirroja. Sus hermanas eran pelirrojas. Él odiaba a las pelirrojas.

        Pero esa chica que tanto le miraba en la oficina era morena. Morena azabache, morena ala de cuervo, morena eclipse total, morena como un pozo sin fondo al que él se tiró sin pensar, enamorado de su oscura cabellera.

        Para celebrar su tercer aniversario, él decidió sorprenderla con un romántico desayuno en la cama. Se despertó más temprano que de costumbre; antes de levantarse, no pudo resistirse a acariciar su sedoso pelo, tan negro, tan profundamente nocturno… Su mano saltó como si le hubiera picado un alacrán. Lanzó un alarido y salió corriendo de la casa, aullando.

        Ella, con un nudo en el estómago, se precipitó fuera de la cama y corrió a mirarse al espejo del baño. En el reflejo relucían unas raíces rojas, rojo rabioso, rojo subido, rojo flamígero, rojo infierno. Ese día le tocaba tinte.

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