Bésame, bésame mucho

Bésame, bésame mucho

        En el oscuro callejón, los dos amantes se enlazan en un abrazo apasionado. Él le coge la cara con las manos y le entrega un beso profundo y prolongado. Cuando sus labios se separan, con un movimiento seco y brusco, le parte el cuello. Ella cae desmadejada a sus pies. Él saca el móvil.

        —Señor comisario, acabo de matar a otra. Venga a recogerla al pasaje entre la calle de A. y la calle de S.

        Sale a la calle de A. y toma un taxi al hospital. Sube a la planta donde está ingresada su esposa. Abre con suavidad la puerta de la habitación. Ella sigue sedada. Se sienta a esperar en un incómodo sillón.

        Al cabo de un par de horas, entra el doctor.

        —Ha aparecido otra víctima del Matarife. Estamos haciendo las pruebas; quizá esta vez hayamos encontrado un donante compatible.

        El hombre se levanta y se acerca a su mujer.

        —Por fin, mi vida, por fin.

        La besa tiernamente una y otra vez.

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